Forma parte de todos los seres vivos. Dependiendo de la edad y de la actividad física, alrededor de 60% de peso corporal es AGUA contenida en nuestro organismo.

El agua es el medio por lo que se establece la comunicación entre las diversas células que forman nuestros tejidos. Las enzimas responsables de la fabricación de energía y de la síntesis de las diversas sustancias que continuamente necesita el organismo, no pueden actuar sin la presencia de agua. Todas las reacciones químicas tienen lugar entre los productos disueltos o bien en los límites superficiales de los que están suspendidos en el agua.

La mayor parte del ingreso diario de agua se realiza mediante la propia ingesta como tal, o bien por la que tienen los alimentos, aunque nuestro cuerpo también sintetiza agua mediante reacciones químicas de oxidación: alrededor de 150-250 ml diarios.

Las pérdidas diarias dependen de la temperatura exterior, como de la actividad física. Para una temperatura atmosférica de 20ºC y una situación de reposo, se pierden entre0,4 a 0,5 ml por hora y por kilo de peso corporal, por el aire y por la piel. En presencia de fiebre, estas pérdidas son mayores

Mediante la orina se pierden alrededor de 1.400 ml, 100 ml por el sudor y otros 100 ml con las heces. Cuando hay diarrea o vómitos, estas pérdidas intestinales pueden ser tan grandes que incluso ponen en peligro la vida, de ahí la importancia de la rehidratación mediante bebidas que contengan una composición adecuada.

La piel es una barrera que evita la deshidratación, por eso, cuando hay quemaduras extensas el peligro de deshidratación es muy grande, ya que se pueden llegar a perder hasta 4 o 5 litros de agua en 24 horas.

Para aumentar el equilibrio mínimo en condiciones basales, se necesita ingerir diariamente alrededor de 800 ml de agua, aunque para que la función renal actúe con total normalidad y sea capaz de eliminar todas las sustancias tóxicas sin ninguna sobrecarga, se debe beber un mínimo de 1.500 ml diarios, e incrementar proporcionalmente esta cantidad si hay un aumento de sudoración, bien sea debida a la práctica de ejercicio físico o al aumento de la temperatura ambiente.

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